El Parque Natural Salinas de Santa Pola reúne lagunas saladas y salinas en activo en la costa de Santa Pola, donde es fácil ver flamencos. El Museo de la Sal ocupa una antigua instalación salinera, y varias sendas con miradores discurren entre las balsas y las dunas.
El Parque Natural Salinas de Santa Pola abarca unas 2470 ha de lagunas saladas, salinas, dunas y playas en la bahía de Santa Pola. Junto con El Fondo, formó parte de la antigua albufera de Elche, colmatada en el siglo XVII. Fue declarado parque natural el 27 de diciembre de 1994. Aquí se obtiene sal por evaporación del agua de mar desde 1900, y siguen activas las salinas de Bras del Port y Bonmatí. Es un ejemplo de simbiosis entre industria y naturaleza: la inundación de las lagunas con agua de mar para producir sal creó aquí un humedal artificial. Sus habitantes más conocidos son los flamencos, que en época de cría pueden llegar a unos 8000 ejemplares. Su color rosado procede de la alimentación, sobre todo de la artemia o camarón de las salinas, un pequeño crustáceo. También se ven, entre otras, avocetas, cigüeñuelas, charrancitos, tarros blancos y patos cuchara, y en el agua vive el fartet, un pez endémico. En los suelos salinos crecen, entre otras plantas, la Sarcocornia fruticosa y el endemismo Limonium santapolense. Un buen punto de partida es el Museo de la Sal, en una antigua instalación salinera, que explica cómo se obtiene la sal y cómo se formó este ecosistema. La Senda del Pinet (unos 3,8 km) discurre entre antiguas balsas y dunas, con observatorios y vistas al cabo de Santa Pola y a la isla de Tabarca. La senda de la playa del Tamarit (unos 3 km) va entre el mar y las balsas hasta un antiguo embarcadero de sal y las montañas de sal, y vuelve por la playa. En una de las lagunas se alza la Torre de Tamarit, una torre defensiva del siglo XVI. El amanecer y la puesta de sol son buenos momentos para hacer fotos, y un visitante advierte de que no hay sombra. Se accede por la carretera N-332, con un desvío en el kilómetro 87.
Un visitante comenta que no hay sombra, así que en días de calor conviene llevar gorra y agua; los visitantes recomiendan además ir al amanecer o al atardecer.
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