Bar de tapas en una antigua casa rústica del estrecho Carrer Major, en el casco antiguo de Calpe, con mesas de colores en el callejón. La cocina es casera y la carta, corta: los clientes destacan la pera con queso de cabra y nueces, la morcilla con garbanzos, los dátiles con beicon, las costillas con miel, el cordero y el pan con alioli. Las raciones son grandes y los camareros, con mucho humor, aconsejan cuánto pedir: según una de las opiniones, a una pareja le bastan cuatro o cinco tapas. Según las opiniones, los platos se sirven de uno en uno, así que la cena va sin prisas y uno se siente como en casa de alguien. Está escondido en una calle lateral, lejos de los restaurantes más turísticos.
Los clientes recomiendan: pera con queso de cabra, morcilla, dátiles con beicon, cordero; las raciones son grandes: para 2 personas bastan 4–5 tapas. Abierto solo por la noche.
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