El Cabo de San Antonio es un promontorio entre Dénia y Jávea, con acantilados de más de 150 metros sobre el mar y un faro junto a los miradores. Desde ellos se domina la bahía de Jávea y los cabos de la Marina Alta y, en días claros, se llega a ver Ibiza.
El Cabo de San Antonio (Cap de Sant Antoni) es el promontorio que cierra por el norte la bahía de Jávea y una prolongación del macizo del Montgó. Aquí la montaña cae bruscamente sobre el Mediterráneo y forma acantilados verticales de más de 150 metros. Su nombre procede de una ermita dedicada a San Antonio que fundaron en el siglo XIV unos ermitaños en busca de retiro. En el cabo había también una torre de vigilancia que protegía la costa de los ataques piratas, y sobre ella se construyó el primer faro, que se encendió en 1855. Como esa ubicación creaba peligrosas zonas de sombra, se levantó el faro actual, encendido por primera vez en 1861, que sigue prestando servicio a la navegación. El cabo forma parte del Parque Natural del Montgó, creado en 1987, y en tierra hay dos microrreservas de flora, una en el acantilado norte y otra en el islote de la Mona, al pie del cabo. Las aguas que lo rodean forman la Reserva Marina del Cap de Sant Antoni. Desde el aparcamiento principal, a unos 300 metros del faro, se llega a pie a tres zonas de mirador. Desde todas ellas se contempla la bahía de Jávea y, más allá, el Cap Prim (Cap de Sant Martí), la isla del Portitxol, la Cala Barraca y el Cap Negre, entre otros. En días claros la vista alcanza desde el Penyagolosa, en Castellón, hasta Ibiza, y hacia el interior se distinguen la Serrella, la Xortà, la Aitana con sus antenas y el Puig Campana. De hecho, el cabo es el punto de la península más cercano a Ibiza. En octubre de 2026 está previsto que abra junto al faro un espacio de interpretación y mirador, con paneles sobre la flora, la fauna y el patrimonio del lugar y una zona para observar fauna y avistar cetáceos con prismáticos. Durante décadas, el entorno del faro estuvo ligado casi exclusivamente a su funcionamiento. En las opiniones, los visitantes destacan lo fácil que es llegar en coche y las vistas del mar y la bahía. Varias opiniones mencionan amaneceres y puestas de sol, y un visitante recomienda incluso ir de noche. El cabo aparece en obras de los escritores Vicente Blasco Ibáñez y Baltasar Porcel.
Se llega en coche hasta el mirador; el faro está al lado.
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